-No estés mal, Ann, no vale la pena.
-Vos tampoco. Uf, no podemos estar así, tenemos que hacer algo.
-Cierto. ¿Querés conocer a mis hermanos?
-Conocer, conocer... ya los conozco. Pero obvio. -le dije, y subimos las escaleras.
Ya no tenía esa sonrisa perfecta que tenía cuando entré; sonreía, sí, pero... había algo distinto en esa sonrisa.
Entramos en una habitación enorme, donde, tirados en una cama ginate mirando tele, estaban Kevin y Nick.
-Chiicoooos... -dijo Joe, y recién ahí se dieron cuenta y se sentaron en la cama. -Ella es...
-Ann. -lo interrumpió Nick.
-La vecina. -dijo Kevin con una sonrisa. -Hola.
Y en ese momento, no pude evitar quedarme perdida en los ojos marrones de Nick, su sonrisa, esa conla que yo soñaba...
-Ann... -Joe me sacó de mi trance.
-Ah, sí. Perdón. Me pasa todo el tiempo. ¿Cómo están?
-Bien, ¿y vos? -preguntó Nick.
-Algo así. -le contesté.
-¿Por qué? -preguntó Kevin.
-Una larga historia, después te cuento.
-Y ustedes se conocen de... -empezó Joe.
-Ehhh... ¿vivir al lado? -preguntó Kevin como si fuera algo obvio.
-El colegio. -dijo Nick.
-Bueno, sí, pero yo... -dijo Joe, pero Nick lo interrumpió.
-¿Nunca la habías visto? Bueno, eso es porque el señor "soy una estrella de rock con el corazón roto" no se fija en nadie más que él desde que cierta persona lo dejó.
-Ay no... Nick. -le dije, al ver la mirada triste de Joe. No quería verlo así, me hacía acordar a mí. Me hacía mal.
-Está bien, Ann... tiene razón. -me dijo él.
-Puede ser, pero... es lo que hace todo el mundo cuando lo dejan. Vos sabés, me viste ayer. Y casi mato a alguien. -le dije, bromeando.
-¿En serio? -me preguntó divertido.
-No. Pero me llevé puesto a medio mundo. Así soy yo. -le conesté con una sonrisa.- Además, todavía tenés que subirme el ánimo, ¿te acordás?
-Ah, cierto. -respondió, y me sonrió igual que yo ayer, sin felicidad. -¿Feliz?
-Nope. Quiero una sonrisa de verdad. O... -iba a hablar, pero sonó mi celular. Era mi mamá.-¿Mamá?
-Ana, te tengo una noticia que te va a encantar: mañana mismo cantás en Abadía.
-Ehh... ¿Qué?
-Abadía, en boliche de...
-Ya sé, má, ya sé. Chau, te quiero. -y corté. Estaba en shock. -Guau.
domingo, 23 de agosto de 2009
martes, 18 de agosto de 2009
Casi un sueño... II
-Sí, hay gente así. -me dijo.- Cambiando de tema, ¿Por qué te mudaste de tan lejos?
-Fama, dinero, chicos, fans, paparazzis... -empecé, y él me miró raro.- Era broma, toda la vida quise ser cantante, y en Argentina no conseguí nada, así que me mudé acá, ignorando que iba a vivir al lado de los Jonas Brothers.
-Tuviste mucha suerte, ¿no?
-Bueeeeenoo... alguuunas veces canto en algún lugar, pero... NO.
-Oh. Ok. ¿Querés venir a casa mañana? Es uno de los pocos días que no tenemos nada que hacer.
-¿Me conocés hace 20 minutos y ya me invitás a tu casa? Guau, sí debo ser una chica con suerte.
-No te conozco desde hace 20 minutos, somos vecinos desde hace seis meses. -me dijo, y con una sonrisa radiante, y y entró en su casa.
---
Entré a mi casa, me lavé la cara y busqué a mi mamá para contarle. La encontré en el comedor, mirando televisión.
-¡Hola má! -la saludé.
-Hola Ana, ¿Cómo te fué?
-Bien. Esteemmmm... -¿cómo se lo decía? No teía ni idea por dónde empezar.- JoeJonasmeinvitoasucasamañanapuedoir?
-Eh... ¿Qué?
-Joe... Joe Jonas, me... invitó a... ir a su casa mañana... ¿Puedo ir?
-¿Joe Jonas?
-Sí má, es un chico, que está en una banda, con sus dos hermanos, Kevin y Nick, sacaron una película, cinco CD's, viven al lado... -le expliqué, como si me hubiera preguntado cuánto es dos más dos.
-Ya sé quién es, pero... ¿Por qué te invitó?
-Ehhh... no sé, vamos al mismo colegio, vivimos al lado... y me invitó.
-Ah. Bueno. Está bien, ¿A qué hora?
-Uh... Ehh... no le pregunté. Supongo que después de almorzar.
-Está bien.
---------------------------------
Al otro día, estaba tan emocionada que el tiempo se pasó enseguida. A la una y media, ya estaba en la puerta de al lado, con mis Converse negras, mic chùpines negros, y mi camisa negra y violeta.
Joe me abrió la puerta, sonriendo como nunca, completamente distinto a ayer.
-Hola.
-Hola. -le sonreí, y le dí un beso en el cachete. En ese mismísimo segundo, ese minúsculo instante, sentí mil quinientos flashes atrás mío.
-No. Puede. Ser. -dijo él, y me metió rápido en la casa.
-¿Sabés algo? Ya no sé si estoy taaan segura de querer ser cantante.
-Tranquila, te acostumbrás. -me dijo con una sonrisa.
-¿En serio?
-No. -me contestó, ahora serio.
Nos empezamos a reir, y nos sentamos en uno de los sillones del living.
-Y... ¿Cómo estás?
-Mejor que ayer, seguro. ¿Vos?
-Un... poco mejor. -le contesté con un suspiro.- Pero vos me ponés de buen humor. -Cité lo que me había dicho ayer, con una sonrisa.
-Fama, dinero, chicos, fans, paparazzis... -empecé, y él me miró raro.- Era broma, toda la vida quise ser cantante, y en Argentina no conseguí nada, así que me mudé acá, ignorando que iba a vivir al lado de los Jonas Brothers.
-Tuviste mucha suerte, ¿no?
-Bueeeeenoo... alguuunas veces canto en algún lugar, pero... NO.
-Oh. Ok. ¿Querés venir a casa mañana? Es uno de los pocos días que no tenemos nada que hacer.
-¿Me conocés hace 20 minutos y ya me invitás a tu casa? Guau, sí debo ser una chica con suerte.
-No te conozco desde hace 20 minutos, somos vecinos desde hace seis meses. -me dijo, y con una sonrisa radiante, y y entró en su casa.
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Entré a mi casa, me lavé la cara y busqué a mi mamá para contarle. La encontré en el comedor, mirando televisión.
-¡Hola má! -la saludé.
-Hola Ana, ¿Cómo te fué?
-Bien. Esteemmmm... -¿cómo se lo decía? No teía ni idea por dónde empezar.- JoeJonasmeinvitoasucasamañanapuedoir?
-Eh... ¿Qué?
-Joe... Joe Jonas, me... invitó a... ir a su casa mañana... ¿Puedo ir?
-¿Joe Jonas?
-Sí má, es un chico, que está en una banda, con sus dos hermanos, Kevin y Nick, sacaron una película, cinco CD's, viven al lado... -le expliqué, como si me hubiera preguntado cuánto es dos más dos.
-Ya sé quién es, pero... ¿Por qué te invitó?
-Ehhh... no sé, vamos al mismo colegio, vivimos al lado... y me invitó.
-Ah. Bueno. Está bien, ¿A qué hora?
-Uh... Ehh... no le pregunté. Supongo que después de almorzar.
-Está bien.
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Al otro día, estaba tan emocionada que el tiempo se pasó enseguida. A la una y media, ya estaba en la puerta de al lado, con mis Converse negras, mic chùpines negros, y mi camisa negra y violeta.
Joe me abrió la puerta, sonriendo como nunca, completamente distinto a ayer.
-Hola.
-Hola. -le sonreí, y le dí un beso en el cachete. En ese mismísimo segundo, ese minúsculo instante, sentí mil quinientos flashes atrás mío.
-No. Puede. Ser. -dijo él, y me metió rápido en la casa.
-¿Sabés algo? Ya no sé si estoy taaan segura de querer ser cantante.
-Tranquila, te acostumbrás. -me dijo con una sonrisa.
-¿En serio?
-No. -me contestó, ahora serio.
Nos empezamos a reir, y nos sentamos en uno de los sillones del living.
-Y... ¿Cómo estás?
-Mejor que ayer, seguro. ¿Vos?
-Un... poco mejor. -le contesté con un suspiro.- Pero vos me ponés de buen humor. -Cité lo que me había dicho ayer, con una sonrisa.
lunes, 17 de agosto de 2009
Casi un sueño... I
Todavía estaba llorando cuando lo vi. Salía de un negocio con los anteojos negros puestos, como si así no lo reconocieran. Las pocas veces quelo vi estaba de buen humor, alegre, pero ahora no. Hasta con los anteojos de sol se notaba que estaba mal. No solamente mal, deprimido. Cruzaba la calle mirando al piso, con las manos metidas en los bolsillos de la campera. Me sorprendió verlo con ese ánimo, pero enseguida me acordé de lo que había leído ayer: "Joe Jonas llora en un concierto por Camilla Belle." Si era malo para mí, no me imaginaba lo que debería ser para él, que además todo el mundo se enterara. En otro momento hubiera salido corriendo a pedirle un autógrafo o una foto, pero ahora los dos estábamos sufriendo.
Probablemente me hubiese quedado ahí, nada más mirando, si no fuese porque era un Jonas, y no podía salir a la calle sin que las fans lo persiguieran. Un grupo de chicas apareció, y estaban a punto de salir corriendo a tirársele encima. Entre ellas reconocí a Caitlyn, una chica del colegio, que iba un año antes que yo. En ese momento, lo entendí más que nunca, y sentí ganas de ayudarlo, de sacarlo de esa situación que seguro no estaría de humor para soportar. Se me ocurrió una idea perfecta, y fui a donde estaban ellas para hablarle a Caitlyn. No me importó que mi voz sonaba quebrada o mal, y le dije en el oído:
-Cait, los Jonas son mis vecinos. Si le dejan ahora, les prometo que les voy a conseguir autógrafos y fotos. Èl no esta muy... bien ahora. ¿Por favor?
-Está bien. -dijo ella, después de dudar un rato.- ¿Pero a vos qué te pasa? ¿Estás bien?
-Me pasa lo mismo que a él. -le contesté.
-Oh. Bueno. -y miró a todas sus amigas.- Vamos, chicas.
Sus amigas empezaron a quejarse, pero ella les explicó en voz baja lo que yo le había dicho antes.
Esperé a que se alejaran, y volví a donde estaba, sorprendida de que él estuviera atrás mío, mirándome con curiosidad.
-Gracias. -me dijo.
-De nada. -le respondí con una sonrisa forzada. -Te entiendo.
-Ya sé. -me contestó y me sonrió, no una sonrisa vacía como la mía, sino una auténtica sonrisa, una sonrisa muy Joe Jonas.- Supongo que vos ya sabés lo que me pasa, pero... ¿A vos qué te pasó? Estás llorando.
-Es algo parecido a lo tuyo, en realidad. Pero... tenés que escuchar toda la historia. ¿Tenés tienpo?
-Claro. Pero primero... ¿Cómo te llamás? Tengo que conocerte si voy a escuchar la historia de tu vida. -me dijo, bromeando.
-¿Qué no estabas deprimido?
-Sip. Pero me salvaste de mis fans., así que tengo que tatarde subirte el ánimo, ¿no? Además, me ponés de buen humor.
-Me alegro. -le dije con sinceridad.- Bueno, mi nombre es Ana, pero acá me dicen Ann.Tengo 17, y, bueno... vivo al lado tuyo.
-Bueno... a mi me conocés. Joe Jonas, 18, y... me acabo de dar cuenta de que somos vecinos.
-Buah. Èsta es mi historia: Me mudé a Los Angeles hace seis meses, vengo de Argentina. Y no interrumpas. -le dije, al ver que abría la boca para decir algo. -Cuando empecé el colegio, conocí al chico de mis sueños, Tom. Era perfecto, lo mejor que me podía haber pasado, pero... al parecer se creía mucha cosa para mí, y después de salir con él cuatro meses, me dejó.
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